17 nov. 2008

TONY MANERO

DE VUELTA AL PASADO

Se podría decir que esta es la película con mas prensa especulativa que haya llegado a salas, solo comparable con 007 y el alcalde de Iquique haciendo el loco porque saldría que es Bolivia el país en que se trabaja.
En FIN.
Me decidí a ver, luego de un largo tiempo de mirarla y no entrar a la sala "el Tony Manero". Es que el Chile marginal, oscuro y mas encima de época que propone no me parecía el plato de porotos mas atractivo para probar. Y la porotada, de frentón, tiene una digestión compleja.
Primero porque el personaje que se retrata es del todo un tipo enfermante. Un bailarín sicótico que no es capaz de lidiar con la realidad interpretado con maestría por Alfredo Castro.
Luego porque todo es oscuro, de corte directo, fuera de foco al borde de lo desesperante. Pero como todo lo descontrapesado del preciosismo que se intentó en "Fuga" (la anterior película del equipo) se buscó balancear para lograr una cinta cochina, ruda, casi grosera, al final cuesta mucho digerir el resultado final.
Ahora, quién soy yo para cuestionar una peli a la que le fue la raja en Cannes. Nadien.
Ah! Hector Morales tiene un papel notable. No se que tiene su rol, pero inmediatamente se engancha con su absoluta decadencia, como todo en la cinta.
Finalmente, lo que más llama la atención es que el director decide abiertamente odiar a sus personajes. Hasta destruirlos a todos, sin remedio.