23 may. 2009

LA PARRILLA FLEXIBLE Y EL FIN DE LA UTOPÍA

PARA TODOS LOS QUE PENSAMOS QUE LA TELEVISIÓN PUEDE CREAR HABITOS, ERRAMOS

Meses turbulentos en la pantalla chica, todo bajo un nuevo concepto: la parrilla flexible.
Les explico en palabras de gente normal: antiguamente el director de programación de un canal era la persona que fijaba dentro de una señal (13, 11, 9,7, etc...) a que hora, con que lógica y a que público iba dirigido una determinado programa dentro del total de la programación del canal.
A la suma de todos esos programas y sus horarios le llamaban "parrilla programática".
Esa parrilla usted la podía conocer, por ejemplo, en la sección "programación" de su diario favorito.
Vieja escuela. El mundo completo estaba equivocado. Ahora se pelea minuto a minuto, ya no hay que respetar el trazado inicial, porque no hay plan. Todo depende de los números.
Antes, claro, se podía alargar un programa que iba bien, eventualmente una teleserie podía tener más capítulos o un entrevistado mas pantalla, pero al menos sabíamos que tarde o temprano veríamos nuestro programa.
Se acabó. Ya no hay tiempo de esperar que un programa, una teleserie o un reality se consagre.
O lo hace la primera semana o al infierno, lo que genera un movimiento que me imagino ustedes, como televidentes, habrán notado: los canales programan lo mismo, no generan nuevo contenido, si no que compiten haciendo la versión de su propio canal de lo mismo.
En las cárceles hay más famosos que delincuentes, la policía se viste de estrella de rock, la medicina es extrema, los famosos caen al agua, los matinales repiten la programación de la tarde, toda la farándula persigue al programa que tiene éxito...
Y se quejan de los Simpson. Es lo mejor que nos puede pasar, amigos.
Piénsenlo. Imaginen un rotativo de 4 horas de cualquier otro programa que esté en parrilla. Ahí los quiero ver.