6 sep. 2009

HOY VI: NAVIDAD / WEEKEND

CUANDO EL CINE SE APELOTONA


Parto por comentar que es insólito para quienes gustamos del cine tengamos durante una semana que elegir entre tres estrenos nacionales ("La Nana", "Navidad" y "weekend") y un festival internacional (SANFIC). Simplemente, uno tiene que optar y los dueños de las multisalas no tienen mucha paciencia. Entonces años de trabajo se transforman en días en cartelera, una venta miserable a televisión y un negocio de arriendo desarticulado.
Habrá que buscar métodos alternativos, porque competir con Harry Potter tampoco es muy realista.
¿No podrían tirarle una manito a la industria y que la entrada a las cintas nacionales fuese más barata? ¿Es imposible bajarle un poco el impuesto o modificar la ganancia para el distribuidor?
Cambio de tema.
Navidad y Weekend tienen algunos puntos en común, pero mientras una apuesta por lo íntimo, oscuro y crudo de la salida de la adolescencia, la otra juega en la cancha del color, el verano y asumirse tal como uno es.
Ambas me gustaron, aunque no me mataron por una cosa de ritmo. Yo soy pila, me gusta la cosa al grano y las películas de carácter introspectivo me cuestan su poco.
Ambas juegan en la cancha del cine independiente, pequeño y jugado. Ambas tuvieon una pasada por cartelera más bien discreta y breve.
Sobre "Navidad" me aventuraría a decirles que es una película con un soundtrack impresionante, que muestra un tremendo avance del director Sebastián Lelio en términos narrativos, de fotografía y arco dramático de sus personajes. Da la sensación que uno va avanzando con ellos a medida que descubren diferentes aristas de si mismos (contrario al universo de "La sagrada familia", hermético y sofisticado) en un universo sencillo camino a la pérdida de la inocencia.
En cuanto a "Weekend", pocas veces en Chile se hacen películas románticas que cumplan sobjetivo. Lo que el gringo le llama "feel good movie": estoy ahí, me siento parte de un fin de semana de arrancarse de la asfixiante realidad en que sin querer se ven enredados sus protagonistas. También prima la simpleza, la búsqueda estética y una cuidada fotografía.
Un agrado ver dos películas que no se enredan en si mismas y sin grandilocuencia cuentan una historia sencilla sobre personas perdidas en la fractura de sus propias vidas.