3 may. 2008

ANOCHE VI: LOKAS

CUANDO QUERER NO ES NECESARIAMENTE PODER.

Había una sola expectativa sobre esta película de Gonzalo Justiniano (B-Happy, Caluga o Menta, Tuve un sueño contigo, entre otras): Que fuese una blanca comedia para toda la familia sobre la homosexualidad. Los ganchos estaban a flor de piel: Coco Legrand, homosexualidad, un padre y un hijo actuando juntos. Sin embargo, la película arranca con agua en el bote en un primer acto en el que no se entiende prácticamente nada y todo es demasiado gratuito para ya llegar al punto de giro con algo de hastío.
Debe ser una coproducción con México, porque la desordenada aparición de Aztecas durante todo el metraje no hace más que confirmar que para justificar que los países que financian el cine Chileno tengan buena cabida en las cintas hay que hacer un esfuerzo un poco mayor.
La llegada del Coco y su pareja componen un poco el plato. Por fin se transforma en la cinta "simpática" que uno esperaba.
Y ahí está el elemento que más llama la atención: los que componen esta película y la salvan de ser un completo descalabro son, precisamente, dos principiantes: un niño y Legrand. Caso aparte su pareja, en el que descansan buenos minutos de la cinta también.

Al contrario de "Gringuito" o "Te amo made in Chile", acá la aparición de un cabro es un acierto por completo.
Todo lo que podamos hablar que hicieron los experimentados está confuso (salvo la fotografia, correcta): el montaje es rarísimo (planos interminables y ningún punto de vista. Aparte, luego de cada frase hay un pequeño silencio muy incómodo), la post de sonido carece de "momentos" (pareciera que hay solo dos canciones en todo el metraje y suenan poco), la dirección de arte es básica y en el guión NADA parece justificado. Hay errores tan torpes como un club gay que supone ser top y en pantalla luce rasca y vacío. Cosas así de básicas. Me gustaría detenerme en este punto, el que nos congela de ser una nación de "cine": diálogos pobres, giros inexistentes, resoluciones básicas, conversaciones inecesarias por doquier, "chistes" sin remate, una bi-nacionalidad sin explicación, poca profundidad en los personajes, en fin...
Si fuese por meterla dentro del universo de películas de Justiniano, definitivamente la emparento con "El Leyton". Aunque esa se supone que había que tomársela mas en serio.